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EL DISCURSO DICTADO: LÓPEZ BELTRÁN, OLÁN Y LA SOMBRA DEL HUACHICOL FISCAL…

Por: Alfredo Soberanes

Andrés Manuel López Beltrán, mejor conocido como Andy, salió a la luz pública no para rendir cuentas, sino para repetir un guion. Una declaración prefabricada, calculada y (como todo indica) redactadaES en las oficinas y la mente de su padre, Andrés Manuel López Obrador (AMLO). 

En su comparecencia expuesta en redes sociales y otros medios, el hijo del expresidente no aportó una sola prueba, ni un dato concreto, ni un documento que desmienta las acusaciones que pesan sobre él. Su única estrategia fue la vieja receta familiar, de victimizarse, gritar “campaña sucia” y acusar a terceros para ocultar lo propio.

No es casualidad que sus palabras repitieran frase por frase los argumentos que durante años utilizó AMLO ante cualquier señalamiento. 

No habló como ciudadano que defiende su honor; habló como pieza de un engranaje político que busca blindarse ante lo indefendible. El tono, los ejemplos, los enemigos señalados, todo reveló que no era su voz la que se escuchaba, sino la de quien ocupó la Presidencia seis años y dejó una estructura para proteger a los suyos.

Lo grave no es que se defienda. Lo grave es que lo haga mientras se acumulan los indicios de vínculos estrechos y lucrativos con Amilcar Olán, figura central en las redes de presunto desvío de recursos y huachicol fiscal, que han sacudido la administración pública.

Las conexiones entre López Beltrán y Olán no son invenciones periodísticas, sino que aparecen en registros, en trayectorias empresariales que se cruzan en momentos clave, en contratos y acuerdos que beneficiaron a ambos y a sus círculos cercanos mientras el poder familiar estaba vigente. Hasta el mismo AMLO, en una Mañanera, lo aceptó.

Cabe resaltar, que el huachicol fiscal no es una etiqueta, sino un delito que hasta la fecha sigue impune, donde ciertos personajes se apropiaron de lo que pertenece a la nación, burlaron al fisco, y desviaron fondos que deberían ir a salud, educación y seguridad. 

Empero, lo concentraron en manos de unos pocos. Y hay rastro que conduce directamente a las puertas de quienes ayer se presentaron como víctimas. Si López Beltrán nada tiene que ocultar, ¿por qué evita responder punto por punto a cada acusación? ¿Por qué no presenta declaraciones patrimoniales completas, ni desglosa cada vínculo con Olán? ¿Por qué recurre a la protección de un discurso heredado en lugar de enfrentar la ley?

Lo cierto es que… la declaración del tal Andy, no exhibió ante el país dignidad, ni defensa, y mucho menos coraje, sino la estampa desoladora de un hombre que no sabe ni puede sostenerse por sí solo, que no tiene criterio propio, ni oficio político, ni autoridad moral para hablar sin que alguien le dicte cada sílaba. 

Andy López Beltrán demostró, con cada frase memorizada, que es profundamente inepto, incapaz de construir una narrativa propia, de responder con solvencia a cuestionamientos básicos, de asumir la más mínima responsabilidad. Sigue siendo, el hijo que no habla si el padre no le da permiso, que no decide si el padre no le indica el camino, que no existe públicamente más que como extensión de otro. 

No es un líder, es una sombra que no proyecta luz propia. Mientras necesite que su padre escriba sus líneas, ponga su tono y señale a sus enemigos, seguirá confirmando, no solo que está implicado en la corrupción, sino que ni siquiera tiene la estatura para cargar con sus propias consecuencias… de librar sus propias batallas. Pobre Jr.

articuloseptimo09@gmail.com

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