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SE TERMINA EL GOBIERNO DE LAS MENTIRAS…

Por: Immer Sergio Jiménez Alfonzo

Al escribir estas líneas estamos a escasos días de que termine el terror del desastroso gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que inició con grandes promesas de líneas de trabajo políticas, sociales y económicas que desarrollaría en su administración, que de cumplirse hubieran sido como la resurrección eficiente que resolvería la ingente problemática que se vivía en todo el país en muchos aspectos, y proponiendo además, el mejorar y acrecentar los métodos de trabajo e instituciones que fueron producto de las propuestas y luchas reivindicatorias de la clase trabajadora en la ciudad y en el campo durante años. Cosa especial prometió, que se fincaría responsabilidades y castigaría la ineficacia y podredumbre de los actos corruptos de los antiguos gobernantes, y el garantizar la paz y tranquilidad social en todo el país.

Esas y otras promesas más emitió el peje en su toma de posesión, dando un panorama de confianza y esperanza a los mexicanos de que con su llegada al poder ejecutivo se lograría resolver los graves problemas que sufría la sociedad en materia de seguridad, salud, educación y fuentes de trabajo, ya que dio en su discurso la idea de que trabajaría y escucharía la opinión de todos los actores sociales para el diseño bien planteado de las líneas de trabajo con reformas y obras trascendentales.

Pero…y esa es la triste realidad, dando un vuelco a su promesa de trabajo, comenzó dictatorialmente AMLO a no oír ni ver la opinión de nadie, y a emitir órdenes ejecutivas no de transformación sino de destrucción de las obras y programas de los gobiernos anteriores, aderezadas y matizadas con una serie de mentiras de que eran nefastas y que se iban sustituir por otras obras magníficas que solo en su mente enferma de vanidad y venganza concibió y que a estas fechas han sido inútiles e ineficientes, y que se han distinguido como aberraciones y mentiras interminables que dejan al país al final de su sexenio en un estado grave de deterioro social y económico. 

Ahora termina el cargo López Obrador muy orgulloso de haber logrado su gran idea de “al diablo las instituciones”,  al comprar truculentamente conciencias de algunos politiqueros con dinero, promesa de puestos y amenazas de males físicos a ellos y sus  familias, para que apoyaran con su voto su mamotrejo de “reforma judicial”, como un acto de venganza y destrucción de una de las últimas instancias garantes de la paz, tranquilidad y el estado de derecho en México como lo es el Poder Judicial, que en su devenir histórico ha servido como contrapeso de los poderes del estado y la aplicación de la legislación que garantiza el respeto a los derechos humanos y el cumplimiento irrestricto de los procedimientos jurídicos que emanan de nuestra Constitución para legislar  como lo ha establecido  y resuelto en diversas ejecutorias en los juicios de amparo y sus tesis de jurisprudencia, y que esperemos que haga valer en la fase de resistencia jurídica de amplios sectores de la sociedad y de los conocedores de la ciencia jurídica.

Mientras el de Macuspana termina su administración como la empezó a los pocos días de su entronización al cargo de jefe del ejecutivo, llenando de más mentiras a los mexicanos, diciéndoles en su último informe de gobierno más sandeces aberrantes, y lo peor, dejando un país superendeudado, dividido y con un caos enorme a la nueva presidenta, que si Dios no la agarra confesada, tronará a nuestro país en pocos meses o….con valentía, y con la banda presidencial ceñida a su pecho, se deslinda del peje y sus locuras y retoma el buen camino restaurando la vida política, social y económica y combatiendo de verdad a los amos de la delincuencia organizada, logrando la paz y tranquilidad que dinamitó el obradorato en el país.

Ojalá y haga esto último la Nueva presidenta…ojalá.

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