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TIRADERO A CIELO ABIERTO EN CHIPITLÁN; BASURA E INACCIÓN DE LAS AUTORIDADES…

Por: Alfredo Soberanes

Mientras autoridades de la Secretaría de Desarrollo Sustentable, la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de Morelos (estatal), y Fiscalía Ambiental (municipal), presumen en medios y redes sociales supuestos logros en materia ambiental, la realidad es mucho más sucia, tóxica y vergonzosa. Una denuncia pública y contundente llegó a nuestra redacción, en la cual, a través de videos, fotos y testimonios, se exhibe la existencia de un tiradero a cielo abierto operando con total impunidad, en un predio cerca de la Avenida Estado de Puebla, en la colonia Lázaro Cárdenas, del poblado de Chipitlán, en Cuernavaca, el cual envenena el aire, el suelo y el agua, mientras las autoridades han hecho caso omiso.

¿De qué sirve anunciar clausuras y desplegar discursos sobre el «derecho al medio ambiente» si en plena capital del estado, la basura se acumula sin control alguno? Es terrible que, a pesar de la existencia de diversas denuncias, los vecinos sigan respirando humo tóxico, respirando olores insoportables y conviviendo con plagas que transmiten enfermedades, como ratas y cucarachas.

Un tiradero a cielo abierto, no es un simple montón de desperdicio, sino una agresión diaria contra la salud pública. Las quemas clandestinas liberan dioxinas y partículas finas que dañan pulmones, corazones y vidas enteras. Niños, ancianos y familias enteras de dicha localidad, cargan con las consecuencias, mientras los responsables del bienestar ambiental en el estado, simplemente posan para las cámaras hablando de «resultados».

Existen leyes, normas, reglamentos (la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, la Ley de Residuos Sólidos del Estado, la NOM-083-SEMARNAT-2003) que prohíben explícitamente lo que hoy ocurre a la vista de todos. En el terreno, hay negligencia, omisión y complicidad por inacción. ¿Por qué nadie sanciona, si el asunto ya fue reportado?

Según testimonios de vecinos, en el terreno se han documentado quemas múltiples, descargas de basura de todo tipo con camiones repletos de deshechos (inclusive de baños portátiles), y todo esto se ha evidenciado con fotos y videos, los cuales han sido presentados ante las instancias correspondientes, sin que, hasta el momento se haya actuado con firmeza. Los afectados relataron a Artículo Séptimo, que ya han realizado sus denuncias en diversas instancias, sin una respuesta favorable, y que inclusive, han encarado a la presunta dueña del predio, quien con burlas y amenazas (con un arma de fuego), se ha jactado de tener a alguien que la hace fuerte en el gobierno.

Es preciso recordar, que el medio ambiente no se protege con palabras bonitas. Se protege trabajando, vigilando, sancionando y resolviendo. Presumir logros que los ciudadanos no ven ni sienten, es una ofensa a la inteligencia. Clausurar el tiradero en una zona lejana que no corresponde al lugar del problema (como ya se hizo), es una burla para la ciudadanía, buscando silenciar la verdad.

Lo cierto es que… tras el tiradero a cielo abierto en Chipitlán, la indignación crece, porque no se trata de un problema sin solución, es un problema sin voluntad política. Cada día que pasa con un tiradero a cielo abierto en funcionamiento, es un día en que el gobierno falla en su obligación más elemental, que es cuidar la salud y el entorno de sus ciudadanos. Ni la basura se elimina con palabras, ni la deuda social y ambiental que se están acumulando se borran con sellos ficticios.

articuloseptimo09@gmail.com 

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