PORQUE LA VARA LE QUEDÓ MUY ALTA, VIRIDIANA LEÓN HERNÁNDEZ, DEBE RENUNCIAR YA A LA RECTORIA DE LA UAEM…
Por: Felipe Villafaña
La mudez de los dirigentes de los sindicatos académico y administrativo de la Universidad Autónoma del Estado, refleja el grado de complicidad que mantienen con su inútil rectora, Viridiana León Hernández, en la que cuenta la traición hacia quienes dicen representar.
El viernes pasado la UAEM recibió 272 millones de pesos de los 252 solicitados al Gobierno para el pago de aguinaldos y otras prestaciones a los seis mil 500 trabajadores y personal en retiro, 20 millones de pesos más, pero que al final una vez más la hija de Francisco León Guzmán, incumplió con sus obligaciones.
El problema es que el enojo del personal académico y administrativo ligados a las organizaciones sindicales internas de la máxima casa de estudios, siguen siendo cómplices y quizá. hasta beneficiados de la corrupción y mal gasto del presupuesto universitario.
Quizá por ello, Mario Cortés, dirigente del Sindicato Independiente de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma del Estado, permanece callado y a cambio de favores en el manejo de las plazas laborales prefiere escuchar la voz del amo a la de quienes dice representar y permanecer en un cargo de por vida, o como en los viejos matrimonios mexicanos: hasta que la vida nos separe.
Y efectivamente atrás de Mario Cortés, también están beneficiados sus delegados en las escuelas, instituciones, facultades y posgrados con otros beneficios, que pudieran ser económicos o en la venta de plazas en la docencia.
El asunto es que la incapaz rectora, al solamente otorgar una tercera parte del aguinaldo a los trabajadores universitarios no solo violentó el marco del derecho al nivel Constitución nacional, sino que demostró que la silla está demasiado alta para su estatura.
A un año de la “administración” de Viridiana León Hernández, sus errores y falta de capacidad al frente de la máxima casa de estudios morelense suele evidenciarse, como los del Consejo Universitario que la eligió en un cargo de alta responsabilidad en donde la señora ya mostró que no sirve ni para limosnera y estirar la mano.
En el tiempo de las mujeres, la rectora universitaria se ha quedado corta, le ha ganado la partida sus intereses personales o los de su padre, la verdadera autoridad universitaria que responde al nombre de Francisco León Guzmán, un gris ex servidor público de los viejos gobiernos priístas.
Y al ser el mandamás del alma mater morelense, la institución corre el riesgo de caer en la mediocridad, más aún cuando la silla está ausente en la UAEM por cuestiones de soberbia y vanidad.
Y de pensar que todavía faltan cinco años de Viridiana León Hernández en la rectoría, seguramente el año que viene pedirá más limosna, pero para repartir el cambio y quedarse con los billetes como pretende con el aguinaldo de los trabajadores en activo y en retiro.
De nada valió el esfuerzo de los dos últimos ex rectores que le antecedieron en buscar una universidad de excelencia, cuando el Consejo Universitario designa una rectora por conveniencia personal más no a una rectora académica e intelectualmente preparada para tan elevado cargo. ¡La vara, le quedó muy alta a la señora y si tiene dignidad y vergüenza, es momento para que renuncie!.Por hoy, es todo.




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