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LA RECTORA TARDÍA DE LA UAEM…

Por: Alfredo Soberanes

La rectora de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Viridiana Aydeé León Hernández ha demostrado que su gestión al frente de la máxima casa de estudios, no es más que una extensión de la política partidista, al recibir únicamente visitas de morenistas y alinearse claramente con los intereses del partido en el poder. En lugar de fortalecer la autonomía universitaria, parece que su liderazgo se ha convertido en un escenario para promover agendas políticas, dejando en segundo plano las necesidades académicas y laborales de la comunidad. La universidad, que debería ser un espacio de libertad y pluralidad, hasta hoy se ha visto marcada por la polarización y la politización que León Hernández ha impulsado con sus visitas selectivas.

El problema financiero crónico de los aguinaldos, también alcanzó a Viridiana, quien nuevamente demostró que resolver problemas, es un talento que parece esquivo, siempre excusándose en que no hay dinero que alcance, pero eso sí, pidiendo más presupuesto en cualquier oportunidad. La pregunta que queda en el aire es: ¿cuántos aguinaldos más tendrán que pasar para que la UAEM deje de jugar con la paciencia de quienes sostienen su funcionamiento?

Hasta aquí todavía se podría aplicar la máxima mediocre de brindar el beneficio de la duda, ante la ineptitud demostrada.

Empero, los recientes asesinatos de dos alumnas de la institución redujeron las dudas a certezas respecto a las capacidades de León Hernández, quien como en el 2024, luego de varios días de silencio, tras darse a conocer el asesinato de los docentes jubilados de la UAEM, Laura Ortiz y Enrique Sánchez, la flamante rectora condenó los hechos, al tiempo de pedir reforzamiento de la seguridad en el campus Chamilpa.

En los casos de desaparición y asesinatos de Kimberly Jocelin Ramos Beltrán y Karol Toledo Gómez, se reveló una alarmante incompetencia. A pesar de la solicitud de ayuda en tiempo, la respuesta fue tardía; la falta de sensibilidad y la nulidad de acciones contundentes, evidenciaron una vez más la desconexión con la urgencia que el caso ameritaba, generando angustia en la comunidad estudiantil y los familiares de la víctima.

La negligencia y la gestión burocrática contrastan con la necesidad de una respuesta empática y efectiva. La falta de protocolos claros y una comunicación transparente, confirmaron la percepción de que la universidad no protege a sus estudiantes. Simplemente quedó demostrado que la universidad está dispuesta a callar a pesar de los gritos de su comunidad; que la rectora Viridiana piensa con hipocresía y desdén, que con salir a marchar para exigir a las autoridades justicia tras varios días de silencio, sirve para enmendar lo irreparable, simulando ante la desgracia. 

La ausencia de una política visible de prevención y protección a los estudiantes, refleja una incapacidad para transformar la universidad en un espacio seguro. Los convenios entre amigos con intereses oscuros, van por delante; el negocio en la UAEM, es prioridad. La tarea de la rectora, ya fue marcada por su inacción, falta de iniciativa y desinterés, al no responder a las demandas de una comunidad que exige acciones concretas contra la violencia.

Lo cierto es que… la confianza hacia la rectora Viridiana Aydeé León Hernández, se ha visto gravemente comprometida, evidenciando una profunda desconexión con las necesidades de la comunidad universitaria. La historia de Kimberly y Karol, no solo son un doloroso recordatorio de la violencia, sino también un espejo de la ineficacia de quienes deben ser garantes de la seguridad y los derechos de la comunidad universitaria. Hoy la rectora tardía, es insostenible en la institución y por decencia, debería renunciar.

¡Gracias por su confianza!

articuloseptimo09@gmail.com

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