Cargando ahora

LA RENUNCIA DE TADDEI QUE NO LIMPIA NADA; LA TRANSPARENCIA DE DISCURSO Y LA DESAPARICIÓN DEL INAI…

Por: Alfredo Soberanes

La renuncia de Guadalupe Taddei Zavala a la presidencia del INE, formalizada el 26 de octubre ante la Cámara de Diputados, no es el cierre de un escándalo, sino la confirmación de que el árbitro electoral de México (ese que debía generar confianza y certeza) operó durante tres años bajo una sospecha fundada que nadie quiso atajar a tiempo. La salida de Taddei no lava la imagen del instituto; la expone con mayor crudeza.

En su carta de despedida no hubo aceptación, ni disculpa, ni confirmación de responsabilidad. Solo habló de “montajes, filtraciones y versiones” por verificar, y sostuvo que “no corresponde anticipar conclusiones”. Pero los hechos pesan más que las frases defensivas; contratos por unos 245 millones de pesos entregados a un proveedor cercano a su círculo familiar, Alfredo Hernández Casillas; una investigación abierta de oficio por la Auditoría Superior de la Federación por presuntas irregularidades, conflicto de interés y colusión; y una gestión interna marcada por la inestabilidad (cinco responsables distintos en la Secretaría Ejecutiva en tan solo tres años) y el rechazo reiterado de sus propios compañeros en el Consejo General.

Aquí es preciso recordar, que el origen de su designación tampoco fue limpio. En 2023, la Cámara de Diputados con mayoría de Morena controló la preselección de las quintetas antes del sorteo final. 

El PAN impugnó su nombramiento ante el Tribunal Electoral por sus vínculos documentados con el partido en el poder. El tribunal la confirmó, pero eso no borró la mancha: cuando quien gobierna controla el filtro previo, la suerte del sorteo es pura apariencia. Y para rematar, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, la celebró públicamente desde la Mañanera, en un gesto que ningún jefe del Ejecutivo debería permitirse con quien debe vigilarlo a él y a su movimiento.

Asimismo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha dicho en múltiples ocasiones que su gobierno se rige por la rendición de cuentas, las auditorías y la transparencia. Son principios que suenan bien. Empero, la realidad contradice el discurso, porque el mismo gobierno, a través de su mayoría parlamentaria, aprobó la desaparición del INAI, el único órgano autónomo encargado de garantizar que el poder no oculte información. ¿Quién vigila ahora lo que el gobierno no quiere que sepamos?.

La transparencia no se proclama en discursos de Mañanera; se defiende con instituciones independientes. Y hoy, el árbitro electoral está en crisis y el organismo de transparencia ha sido eliminado. Es una contradicción que el Ejecutivo no puede ni debe ignorar. 

Afortunadamente, el periodismo y sus investigaciones, se han convertido en ese puente entre la verdad, transparencia y justicia, al informar y al mismo tiempo, exponer la corrupción que pulula en varias instituciones y con varios personajes que, como Tadeii, han sido exhibidos por sus excesos y complicidades. Esto, a pesar de las constantes desacreditaciones y discursos, que buscan demeritar dichos trabajos profesionales, de carácter informativo.

La oposición exige más que renuncias

Mientras Morena, el PT y el PVEM defendieron a Taddei hasta prácticamente el último minuto (el propio Consejo General declaró que había actuado “con probidad” apenas un día antes de su dimisión), la oposición mantuvo una postura clara desde el principio:

El PAN y PRI exigieron desde hace semanas, que la consejera rindiera cuentas y se apartara del cargo. Presentaron ante la Fiscalía una denuncia formal para que se investigue la cadena completa de contrataciones, y no solo a la ex presidenta, sino a todos los funcionarios que tramitaron, autorizaron y se beneficiaron de esos recursos.

La exigencia va más allá de poner un nombre nuevo en la silla vacante. Se pide que la Auditoría Superior y la Fiscalía, sigan el rastro del dinero hasta el final, para así identificar a cada involucrado, revelar si hubo otros contratos bajo esquemas similares y dar a conocer todo el recorrido de esos fondos públicos.

Aquí es muy importa, no confundir la salida con la solución.

Que Taddei se haya ido era necesario, pero no es suficiente. Una renuncia no borra quién autorizó, quién tramitó y quién se benefició. 

Confundir su partida con el problema resuelto sería la mentira más cómoda (y la más peligrosa) de cara al proceso electoral de 2027.

Lo cierto es que… México no necesita solo una nueva presidenta del INE; necesita que se investigue sin impunidad, que se recuperen los recursos desviados y que se restablezca la independencia real del instituto (que debe dar certeza y confianza a la ciudadanía), sin sorteos amañados ni aplausos presidenciales. Y mientras el INAI siga desaparecido, ninguna promesa de transparencia será creíble.

La renuncia de una persona nunca limpia por sí sola una institución. El país merece que se vayan todas las sombras de corrupción, no solo una.

Reporte Exprés.

La presunta retención de Natalia Rezende Moreira, esposa del diputado federal y exgobernador (simulador) Cuauhtémoc Blanco, en un aeropuerto de Nueva York, por transportar una fuerte suma de efectivo sin declarar, fue noticia y motivo de entrevista. Empero, lo que recibió la prensa por parte del flamante legislador morenista, fue otra cosa: descalificación, evasión y el recurso trillado de culpar a la política.

Limitado de recursos intelectuales, Blanco dijo que la información es falsa, que su esposa está en casa con sus hijos, que todo es “un tema político” y que “no le importa un cacahuate lo que diga la prensa”. 

“Está en mi casa, así que no empiecen a chinar” descargó contra los reporteros. Al cuestionarle sobre el dinero, respondió con incredulidad: ¿quién llevaría 30, 40 o 50 mil dólares así nomás? No negó que se pudiera declarar, sino que el caso exista. Hasta ofreció ponerla al teléfono.

¿Hubo o no viaje a Estados Unidos? ¿llevó efectivo de más? ¿se declaró? Decir que “está en mi casa”, no descarta que haya ocurrido antes.

Típico de Cuauhtémoc… ante la duda, insulta, ataca a quien pregunta y se escuda en la conspiración para no rendir cuentas. Lleva años en la política, habla pestes de ésta, y siempre responde con soberbia y desprecio. Y claro, esto no es un desliz, sino insuficiencia de neuronas.

articuloseptimo09@gmail.com

Publicar comentario