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GANAN TERRENO LOS MALOS EN MORELOS…

Por: Pedro Martínez Bello

Igual que en Culiacán, Sinaloa, lo que ocurrió ayer lunes 12 de octubre en Totolapan, Morelos, demostró que hay pueblos dedicados a proteger a los generadores de violencia y que también la autoridad municipal está coludida; cuestión que pesa más más que la ineficacia de los cuerpos policiacos para combatir al crimen organizado.

Y es que los delincuentes pertenecen a la sociedad, son vecinos, hijos, padres de alguien; viven entre nosotros, no gravitan en el espacio. 

La retención de tres elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) revela la falta de coordinación con autoridades municipales por el involucramiento que los alcaldes tienen con grupos delincuenciales; eso limita los operativos de pesquisas y también, porque hace falta expertos en la materia, ya que no puede Omar García Harfuch venir al estado de Morelos cada tres días para estar en una mesa para la coordinación de la paz y la justicia.

El problema es que no es la primera ocasión que un pueblo retiene a los encargados de seguridad en el estado, hay un ejemplo con la Guardia Nacional en Atlatlahucan con Arisbel «N» o la «jefa» vinculada con las organizaciones del grupo delincuencial «Pueblos Unidos» y «La Empresa», por ello la exconsejera del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) fue aprehendida y trasladada al Centro Federal de Readaptación Social Femenil de Michapa.

El operativo en el municipio de Totolapan hoy es pretexto electoral para los partidos opositores a MORENA, que nada suman, pero sí azuzan y promueven grupos de choque y hasta delincuenciales para desestabilizar al gobierno y el revés del intercambio de tres rehenes por igual número de presuntos delincuentes como David «N» el «7» o «El Wero Gym», que será utilizado hasta después de concluido el proceso electoral.

Y, basado en ese tipo de acciones indudablemente la mano de la delincuencia organizada ya está metida hasta en el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac), porque sus siete consejeros electorales dejarán pasar candidatos a cargos de elección popular colocados por «la maña» incluso podría tener injerencia en la selección de jueces y magistrados del Poder Judicial del Estado de Morelos.

Es una advertencia que no puede pasar de largo, más ahora que ya en Totolapan y Atlatlahucan hay un sector y muy amplio de la población de los Altos de Morelos vinculados; y sin duda por el dinero que les otorgan y en la designación de funcionarios de casilla podría haber mucho ciudadano protector de la delincuencia organizada.

Van dos municipios que hasta ahora han demostrado su apoyo y protección al generador de violencia, como varios presidentes municipales en activo que siguen bajo investigación, por su relación con el jefe de la plaza del Cartel Jalisco Nueva Generación en la zona oriente, Júpiter Araujo Bernard. 

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