!DE ESTE TAMAÑO ES EL BOQUETE ECONÓMICO QUE LE GENERA A MORELOS, EL CIERRE DE LA PLANTA NISSAN!….
Autor: Jesiai Toledo
«Un silencio que duele más que el ruido de las máquinas»
Este martes, Jiutepec despertó con un vacío que no se llena con palabras ni con promesas. La fábrica Nissan, emblema de industria, motor de miles de sueños, cerró sus puertas. No temporalmente. No por mantenimiento. Cerró para siempre.
Más de 3,000 trabajadores salieron hoy por última vez con sus cascos en la mano y el alma encogida. Algunos con lágrimas, otros con rabia contenida. Todos con incertidumbre. Ya no hay línea de ensamble, ya no hay estampado ni pintura, ya no hay motores rugiendo. Sólo el eco de un adiós que retumba en los hogares de miles de familias morelenses.
Porque no se trata solo de empleos. Se trata de vidas enteras que giraban en torno a esa planta. El cierre no golpea solo a los obreros, técnicos, ingenieros, personal administrativo… Golpea a sus esposas, a sus hijos, a sus padres mayores que dependían de ese ingreso para sus medicinas. Golpea a los jóvenes que soñaban con estudiar gracias al esfuerzo de papá o mamá en Nissan.
Se apagan también los comales de los puestos afuera de la planta, donde se vendían tacos, tortas y aguas frescas a los turnos de la mañana y de la noche. Se vacían las tienditas que fiaban porque “el viernes hay pago”. Se detienen los camiones madrina que transportaban los autos, los talleres de hojalatería, los proveedores de piezas, los transportistas, los contratistas, los proveedores de limpieza, los mecánicos, los de seguridad, los electricistas, los de mantenimiento. Es una cadena rota que no termina en 3,000. Son fácilmente 10,000 o más personas que directa o indirectamente se quedan sin sustento.
Y Morelos, ya de por sí golpeado por la violencia, el desempleo y la falta de oportunidades, ahora carga con una herida más. El cierre de Nissan Jiutepec no es solo una decisión empresarial. Es una catástrofe social. Es un golpe al corazón económico del estado.
¿Quién responderá por las hipotecas que ya no podrán pagarse? ¿Quién ayudará al pequeño comercio que ya no tendrá clientes? ¿Cómo le explicas a un niño que ya no podrá seguir en su escuela porque “papá se quedó sin trabajo”? ¿Cómo se llena el refrigerador sin sueldo quincenal?
Más que una fábrica, Nissan fue durante décadas una esperanza viva. Hoy esa esperanza fue apagada con el frío sello de un cierre.
Jiutepec no será el mismo. Morelos tampoco.




Publicar comentario